En Burelarte utilizamos para la creación de nuestros artículos una composición porcelánica obtenida de la mezcla de caolín, arcilla, feldespato y cuarzo. Esta pasta, una vez esmaltada, la cocemos durante 24 horas hasta llegar a los 1280º C, convirtiendo el producto resultante en un material noble que se caracteriza por su alta resistencia, compactación e impermeabilidad.

 

Para conseguir nuestros colores utilizamos esmaltes no tóxicos, libres de todo tipo de metales pesados como el plomo, el cadmio o el selenio, de acuerdo con las más exigentes normativas sanitarias internacionales. Su nula porosidad impide la absorción de polvo, pólenes, olores, sabores o gérmenes.

Todas nuestras piezas se pueden utilizar en los lavavajillas, microondas, congeladores y hornos convencionales sin ningún peligro. Son de facilísima limpieza y grandes aislantes térmicos, ayudando así a preservar la temperatura de los alimentos. Su especial composición encaja los choques normales por el uso intensivo e impide su microdesportillamiento. Si reciben un golpe muy violento se rompen en grandes astillas que dificultan que pasen desapercibidas y puedan ingerirse mezcladas con los alimentos.

 

Nuestros objetos son exclusivos por sí mismos. En Burelarte los creamos, refinamos, vidriamos y decoramos individualmente, mejorando así su acabado final. No existen dos piezas iguales y las pequeñas variaciones de color, decoración o espesor son síntoma de su alta calidad, no un defecto de fabricación.

CERTIFICACIÓN SANITARIA

100% NATURAL

NO POROSO

FÁCIL LIMPIEZA

AISLANTE TÉRMICO

CHOQUE MECÁNICO

FÁCIL APILADO

ANTIBACTERIAS

NO APTO FUEGO DIRECTO

ALTA RESISTENCIA

MICROONDAS

HORNO

GRILL

CONGELADOR

LAVAVAJILLAS

Gracias a su alta temperatura de cocción, los esmaltes porcelánicos son más resistentes que los metales. Utilice cuberterías de calidad que no se desgasten y depositen con el roce partículas sobre el esmalte. Sea especialmente cuidadoso con nuestros vidriados mates al ser menos deslizantes y estar por tanto más expuestos. Si se encuentra con estos restos grisáceos, sepa que no son dañinos y que existen productos no corrosivos para su limpieza. Entienda que la pieza no se ha rayado, se ha manchado.

 

Todos los productos cerámicos con un uso prolongado a lo largo de los años acusan un “efecto fatiga” en sus esmaltes. Para prolongar su brillo es conveniente no utilizar para su lavado a mano estropajos metálicos y que los detergentes del lavavajillas, siempre en una proporción adecuada, no contengan unos excesivos niveles alcalinos. Si aparecen manchas blancas sobre el esmalte lo más normal es que sean restos de la cal del agua corriente y que desaparezcan fácilmente con un poco de vinagre. Nunca utilice detergentes descalcificantes.

Aunque es muy difícil que nuestras piezas sean rayadas por otros elementos es conveniente protegerlas de sí mismas. Por eso aconsejamos que a la hora de apilarlas se introduzca un separador de papel entre ellas que evite el contacto de los pies de unas con la superficie vidriada de otras. Recuerde que las tazas deben almacenarse boca abajo para evitar roturas.

 

Evite los choques térmicos. Nunca someta nuestros productos a un brusco cambio de temperatura ni al fuego directo. Si los saca del congelador y los quiere utilizar en el horno, déjelos previamente un tiempo a temperatura ambiente.